“Una persona ávida de poder” (por Horacio Verbitsky)

12 Abr

Graciela y Rodolfo Yorio rechazan las afirmaciones de Bergoglio sobre su hermano Orlando e insisten en su responsabilidad en el secuestro que padeció en 1976 junto con Francisco Jalics. Con su ejemplar de El Jesuita marcado, Graciela afirma que no fueron correos electrónicos enviados a los cardenales en 2005 sino informes de otros jesuitas los que muchos años antes pusieron en conocimiento del Vaticano el comportamiento de Bergoglio.

–¿Cómo lo sabe?

–Cuando presentamos el libro de mi hermano Orlando, Tanteando pactos de amor, conocí a un jesuita amigo de Orlando y que después vino a comer a casa. Yo le pregunté si a él le parecía que un sacerdote con los antecedentes de Bergoglio podía llegar a papa. Me dijo que no me preocupara, que no iba a llegar porque en su dossier figura la historia de Francisco y Orlando.

–¿Cuándo ocurrió ese diálogo?

–Orlando murió en 2000. Al año siguiente hicimos la presentación del libro. ¿En qué año murió el papa?

–En 2005.

–Entonces fue cuatro años antes. No había cónclave ni nada.

–¿Se acuerda el nombre de ese jesuita?

–Juan Luis Moyano.

–Fue viceprovincial de la Compañía después de la dictadura.

–Eso no lo sé. En aquel momento estaba en alguna institución cultural.

Rodolfo Yorio recuerda que su hermano estaba preocupado por los supuestos informes que según le decía Bergoglio había en su contra, pero nunca le permitía verlos. Cuando lo secuestraron, Rodolfo y Graciela tuvieron varias entrevistas con Bergoglio en el Colegio Máximo de San Miguel, de las que no guardan buen recuerdo. Dice Rodolfo:

–En su libro, Bergoglio se presenta como un hombre joven que no podía hacer mucho porque no tenía contactos, pero a mí me consta lo contrario.

–¿Por qué?

–Me dijo que estaba esperando a personal de inteligencia del Ejército y que les haría la consulta sobre Orlando. Al salir, cuando calculé que Bergoglio ya no podía verme desde la ventana, en vez de seguir hacia la ruta me perdí entre los árboles del gran parque. A los 10 minutos llegó un Ford Falcon, del que bajaron tres hombres en uniforme de fajina. Cuando entraron, me fui lo más rápido que pude. Bergoglio tenía vinculaciones importantes.

Pero nunca les dio ninguna información. En uno de esos encuentros los hermanos Yorio le dijeron que cada vez que Orlando y Jalics vieron a un obispo para que los recibiera en su diócesis, les decían que habían recibido malos informes. Graciela recuerda:

–Me dijo que él había hecho informes favorables, hizo ademán de buscarlos para que los viéramos, pero no trajo nada. Otra vez me dijo algo que yo sentí como una amenaza.

–¿Qué fue?

–“Vos cuidate, porque a la hermana de Fulano que no tenía nada que ver la secuestraron y la torturaron”. Si era tan joven y no tenía contactos, ¿cómo pudo ver a Massera y Videla? Mi hermano estaba convencido de que Bergoglio los había entregado, y yo le creo.

Agrega Rodolfo:

–El no podía armar una fuerza de tareas para rescatarlos, no es eso lo que le reprochamos. Pero como responsable que aprobó cada paso que dieron debería haberlos protegido de los rumores, de las calumnias y de las injurias que culminaron con su detención ilegal. Si Bergoglio lo hubiera querido a Orlando se hubiera interesado por él cuando quedó en libertad. Lo único que hizo fue pagarle el viaje a Roma. Nunca hizo ningún contacto, ni telefónico ni epistolar. Tampoco se comunicó con la familia para decir que lamentaba su muerte. Nada.

–¿Por qué cree que no lo quería?

–Creo que le tenía envidia, por la capacidad de Orlando para ver el drama humano en forma directa.

–¿No habría alguna razón política? Orlando compartía puntos de vista de la JP y Bergoglio formaba parte o estaba muy próximo a Guardia de Hierro.

Rodolfo Yorio asiente:

–Sí, claro. En la época de las tres A yo le dije, “si entrás a la jaula del león disfrazado de churrasco, te van a comer. Tenés en contra a Guardia, a Norma Kennedy y a tu jefe, sos candidato a la boleta”. Una Unidad Básica de Norma Kennedy estaba cerca de la capilla de Orlando en la villa. Y los de Guardia le habían quitado su cátedra de Teología en el Salvador, sin explicación. Así se conformó una red de intrigas fundamentada en informes que nadie vio pero que al mencionarlos Bergoglio daban sustancia a los cargos. Orlando sabía que el provincial no lo quería. Bergoglio no mantenía la opción por los pobres y por eso cuestionaba el trabajo pastoral que ellos hacían en la villa.

Graciela está pensativa y retoma en un punto anterior:

–¿Si vio a Massera y Videla como dice, por qué no se lo comentó nunca a mi mamá, si fue varias veces a casa y estábamos tan desesperados como las familias a las que él dice haber ayudado?

Rodolfo agrega:

–Conozco gente que él ayudó. Eso habla de sus dos caras y de su cercanía con el poder militar. Maneja la ambigüedad con maestría. Si los mataban se los sacaba de encima, si se salvaban él los había salvado. Por eso hay gente que lo considera un santo y otros que le tienen terror.

Para Graciela, Bergoglio “trabajó a dos puntas, los alentó para que hicieran esa tarea en la villa y por otro los fue encerrando”.

Rodolfo: –Una característica de la orden es la obediencia. Cada cosa que hicieron fue con su autorización. Es un político, que ama el poder. Orlando era uno de los escollos para que Bergoglio llegara a donde quería llegar.

–¿En qué sentido?

–Tal vez pensó que Orlando podría ser el futuro provincial.

Gaciela acota que Orlando mencionaba a Bergoglio “como una persona ávida de poder”. Los dos hermanos recuerdan que la Compañía de Jesús le ofreció el reingreso a Orlando. La primera vez en Roma, la segunda poco antes de su muerte, cuando atendía una parroquia en el Uruguay.

–¿Y qué pasó?

Graciela:–Dijo que no tenía problemas siempre que se supiera la verdad de lo que había pasado, cuáles eran esos informes que mencionaba Bergoglio, de qué lo acusaban y quién.

Rodolfo: –Desde el derecho interno de ellos para pedirle que se aparte de la orden tiene que haber actos acusatorios, constancias administrativas. Orlando pidió conocerlos pero nunca lo logró.

Especial Bergoglio

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2 comentarios to ““Una persona ávida de poder” (por Horacio Verbitsky)”

  1. Carlos 05/09/2010 a 20:48 #

    El pasado realmente condena a Bergoglio…que sigue haciendo politica desde la iglesia…

    • Fernando 05/09/2010 a 20:50 #

      verdad…encima La Nacion lo pone siempre en tapa como si fuera la noticia del anio…dejense de joder…

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